Los partidos deben dar recursos de campañas a los afectados. Una entrevista con Diego Fernández de Cevallos

Bibiana Belsasso (BB): Eres una de las voces autorizadas del partido porque te ha tocado vivir muy de cerca muchas etapas en Acción Nacional, desde que era un referente sin ser un partido con posibilidades reales, hasta ser el partido en el poder. Estuviste al frente de Acción Nacional en uno de sus periodos clave más exitosos y un periodo también que tuvo a lo largo de todos estos años divisions muy profundas.

Diego Fernández de Cevallos (DFC): Sí, mi vida está inevitablemente vinculada al Partido Acción Nacional, porque desde que me parió mi madre, que era precisamente cuando nacía el PAN y mi padre fue uno de los fundadores, yo nací involucrado en la política, en una política con muchas diferencias de la política de hoy, hasta suelo decir que tengo dos religiones, una, la católica; y otra, la panista; lo que no quiere decir que esté de acuerdo con todo lo que hace la Iglesia ni con todo lo que hace el Partido Acción Nacional.

BB: ¿En qué no estás de acuerdo?

DFC: Hay muchas cosas que no debieron suceder hace unos días, que es precisamente estos conflictos públicos en el Senado, en la Cámara de Diputados, todo tiene una explicación, pero no necesariamente una justificación. Lo cierto es que no puede admitirse esa forma de procesarse las diferencias. Mis compañeros dirigentes del partido deben recordar que fuimos invitados a Acción Nacional para dar, no para recibir, y todo aquel que se sienta acreedor de su partido está equivocado por lo menos conforme a los ideales de Acción Nacional.

BB: Quizá lo que ha sucedido con el PAN es que durante 12 años estuvo en el Gobierno federal, y se ha generado en militantes una ambición de poder que quizá aquellos fundadores como don Manuel Gómez Morin no tenían.

DFC: Sí, yo pienso que lo que está pasando en Acción Nacional sucede con matices en todos los demás partidos y en todas las ins­tituciones, lo cual no nos justifica. Tenemos que regresar a valores, a principios y a una forma civilizada para procesarlos y no nos destruyamos.

Yo lo he dicho, si el gobierno inicia una gran cruzada convocando a todas las fuer­zas políticas, las sociales, a los empresarios, académicos, a los intelectuales, para ir a salvar el sureste, sin olvidarnos de la par­te norte del país, yo creo que este gobierno podría salir con buena calificación.

BB: Hay propuestas de la ciudadanía que dicen que le bajen a los recursos que tienen los partidos para las campañas, y que un porcentaje se destine a los dam­nificados de los sismos. ¿Es imposible?

DFC: Por supuesto que no, es una exigencia ética, es un deber, es una obligación in­soslayable, no puede justificarse ese gasto para los partidos y se me dirá: “claro, como tú ya estás fuera ya no pides presupuesto”, jamás lo pedí.

Hace muchos años, en el periódico E_x_­c_él_s_i_o_r_ _apareció un desplegado, en donde, por cierto, lo encabezaba José Fernández de Cevallos, que fue mi padre, y firmá­bamos muchos de los dirigentes del PAN, ¿cuál era el reclamo?, no aceptar el dine­ro del gobierno para los partidos políticos. Donde no existía poder para alcanzarlo había ideales.

Hoy nadie se distingue, y no necesa­riamente los partidos tradicionales. El de reciente ingreso, el que tiene un propie­tario, el que tiene un mesías, el que va a salvar a México, ése ya tiene toda la cana­llada adentro y apenas se está empezando a conocer.

BB: Algunos son partidarios de que Ac­ción Nacional establezca una coalición de las características que se están plan­teando, por ejemplo con el PRD o con Movimiento Ciudadano, ¿tú harías una alianza de esas características?

DFC: Para mí las alianzas no son buenas ni malas por sí mismas, depende quiénes la integren, cómo la integren y para qué la integren, o sea, si sólo es quitar al PRI, o que no llegue López Obrador, se me hace de una pobreza moral enorme, porque quiere decir que es una pelea de posiciones, de cargos, de puestos y de prebendas. Pienso que las alianzas o las coaliciones que han existido han tenido hasta ahora más un propósito de ganar la elección que de buscar la gobernabilidad. A mí me parece que primero se debería buscar el plan de gobierno y cómo lo vamos a hacer, porque esas propuestas redentoras de que yo dando el ejemplo y siendo yo honesto, todo el gobierno va a ser honesto; eso es de un retrasado mental.

BB: ¿Se podría conformar de alguna forma una instancia mediadora entre los distintos grupos, para tratar de llegar a un acuerdo?

DFC: Están en ello. Yo sé que están platicando los directamente confrontados y los demás liderazgos que en todo el país existen, y por supuesto que se está procesando. Lo de Acción Nacional está siendo escandaloso

porque ha sucedido hace pocos días, porque no lo esperábamos de personas tan honorables. Yo no le quito responsabilidad a mis dirigentes en el Senado o en la Cámara de Diputados, pero todo estaba involucrado en una realidad más compleja en donde por supuesto que los priistas tenían la decisión de ir llevando a la persona del actual procurador, que a mí en lo personal me merece absoluto respeto, pero que no está gozando de apoyo de la sociedad civil, pero como estaban los priistas “que vaya pasando” y que de repente quede ahí y cuando hay la presión de grupos sociales y los panistas dicen: “Hay que vetar el paso “express” o el paso automático” , entonces los priistas dicen que ése no es tema prioritario.

BB: ¿Pero no está también en el fondo el conflicto por la candidatura presidencial en el PAN? Quizás la coartada o el tema del fiscal, con todo lo que tú dices que tiene seriedad.

DFC: Repercutía en eso, es que todo está vinculado a cada momento político, a cada decisión de cada uno de los actores. Cada suceso, cada decisión, cada propuesta, pues está involucrando muchos intereses, muchas pasiones, también ideales, buenas intenciones y no hay que negar que así como se resaltan las diferencias y los agravios, también en el Congreso se han procesado muchos acuerdos políticos para el bien de México. Ya no voy a hablar de los de ahora, cuánto se criticó la posición de Acción Nacional en tiempo de don Luis Álvarez donde llegamos a acuerdos funda­mentales y a reformas muy trascendentes para México en lo educativo, en lo agrario, en lo de las religiones, en lo del TLC.

BB: Fue la agenda más activa que hubo en décadas.

DFC: La más activa, ¿de qué se acusaba al PAN, de colaborar con el gobierno?. Pues todas esas reformas, que por cierto se decía que tenían la marca del PAN porque eran

los ideales y los programas y las plataformas del PAN, se hicieron con un gobierno priista, y ¿qué fue lo que sucedió?, que después de un cuarto de siglo todas esas decisiones están intocadas. ¿Qué ha dicho la izquierda radical, irracional, violenta en el lenguaje, y desde luego de muy poca sustancia?, que la reforma energética va para atrás y que si llega el mesías va para atrás, y que se acabó esta gran reforma en materia energética tanto de petróleo como de electricidad; y qué hace el señor López hace unos días cuando está con empresarios: “No, la Reforma Energética no va para atrás, qué maravilla, pero que diferencia la objeción a una decisión que acusaron de vende patrias al propio presidente, al PRI, al PAN este grupo, y ahora para congraciarse con los empresarios qué cosa dice: “no, de eso no, de eso no se preocupen”. No existe la congruencia.