La crisis con el Vaticano que resolvió Meade

Era febrero de 2015, más concretamente la tarde del sábado  21 de febrero, cuando el papa Francisco escribió un mensaje privado a través del correo electrónico a su amigo, el legislador por  Buenos Aires, Gustavo Vera, mostrándose preocupado por el avance sin tregua del narcotráfico en su país natal, Argentina, y escribió “Ojalá estemos a tiempo de evitar la mexicanización”. ¡Esa frase le dio la vuelta  al mundo! ¿Qué sucedió, y sobre todo cómo ocurrió que el gobierno mexicano envió una nota diplomática a la Santa Sede por las expresiones del líder religioso? Muy sencillo. En un breve mensaje, el Papa jesuita manifestó toda su angustia por el avance del narcotráfico y sobre todo la trata de personas, en Argentina, pero  lo hizo en un correo electrónico estrictamente privado dirigido al referente de la asociación de lucha contra la trata de personas llamada “La Alameda”,  Gustavo Vera. El mensaje textual era: “Querido hermano: Gracias por tu correo. Veo tu trabajo incansable a todo vapor. Pido mucho para que Dios te proteja a vos y a los alamedenses. Y ojalá estemos a tiempo de evitar la mexicanización. Estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror. Mañana me voy, por una semana, a hacer ejercicios espirituales con la Curia Romana. Una semana de oración y meditación me hará bien. Te deseo cosas buenas. Saludos a tu madre. Y, por favor, no te olvides de rezar por mí. Que Jesús te bendiga y la Virgen Santa te cuide. Fraternalmente: Francisco”. Horas después, la información privada se hizo pública en la web de la Organización No Gubernamental y el papa Francisco, como lo dijo, se fue hacer ejercicios espirituales con la Curia Romana, y prácticamente se desconectó de toda actividad terrenal. De hecho, toda la curia se paralizó. Se fueron a realizar meditaciones en tiempos de cuaresma en la Casa Divino Maestro, en la localidad italiana de Ariccia, mismas que concluyeron la mañana del 27 de febrero, por por lo que durante una semana completa toda la actividad fue suspendida, incluida la Audiencia General del miércoles 25 de febrero. Pero la información de La Alameda se hizo viral. Estuvo estuvo en todos los medios del mundo. ¡La reacción en México fue inmediata...!

LA CRISIS La palabra “mexicanización” se leyó como una ofensa al Estado mexicano por ser estigmatizante y discriminatorio. Esto llevó a que el canciller José Antonio Meade expresará la mañana del lunes 23 de febrero su tristeza y preocupación ante  la carta privada del Papa. El secretario dio a conocer en un mensaje a los medios que, derivado de estas expresiones, tuvo un encuentro con el nuncio apostólico en México, Christopher Pierre, además de que anunció  enviaría una nota diplomática a la Santa Sede. El Canciller explicó entonces que la preocupación que generaba  el comentario papal iba  en el sentido de que el reto del narcotráfico es compartido y en el que “México ha hecho enormes esfuerzos, ha manifestado un gran compromiso, ha señalado la necesidad que respecto a este tema se dé un diálogo amplio”. Destacó, que “nos parece que más que estigmatizar a México o cualquier otra región de los países latinoamericanos, lo que debiera hacerse es buscar mejores enfoques, mejores espacios de diálogo”. La Santa Sede no se pronunció de inmediato, quizás porque consideró innecesario comentar un mensaje privado, y sobre todo porque el Papa estaba en meditación. Empero, la respuesta de Roma vino hasta el martes. En mucho se debió a los oficios rápidos del embajador mexicano ante la Santa Sede, Mariano Palacios Alcocer, quien se entrevistó con la única persona de nivel que estaba disponible en Roma, Antoine Camilleri,  el jefe de la diplomacia de la Santa Sede, un nivel por debajo del cardenal Pietro Parolín, secretario de Estado. Después de la charla bastaron 30 minutos para bajar el tono del tema que en ese momento había alcanzado ya casi un verdadero incidente bilateral. Después de ese encuentro  entre Camilleri y Palacios  se obtuvo una respuesta institucional. Así, la  tarde del martes 24 de febrero, la Secretaría de Relaciones Exteriores emitió un comunicado -087-  que decía: “La SRE Informa que este martes el embajador de México ante la Santa Sede, Mariano Palacios Alcocer, se entrevistó con el subsecretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, Antoine Camilleri, quien dio respuesta a la nota presentada ayer por la representación diplomática mexicana.

 

“El funcionario vaticano señaló que el papa Francisco deja constancia de su seria preocupación por el escalamiento que, sobre un documento privado, se ha dado a conocer en diversos medios de comunicación, donde utiliza expresiones como la “mexicanización”, en alusión al combate que en distintos países de Latinoamérica se viene haciendo al narcotráfico y al crimen organizado. “La Santa Sede considera que el término mexicanización de ninguna manera tendría una intención estigmatizante hacia el pueblo de México y, menos aún, podría considerarse una opinión política en detrimento de una nación que viene realizando un esfuerzo serio por erradicar la violencia y las causas sociales que la originan. “La Santa Sede reconoció que los programas implementados por el gobierno de México para la preservación de la paz y la tranquilidad sociales, conllevan a enfrentar las causas que la originan, de ahí que el papa Francisco haya insistido a los obispos mexicanos sobre la conveniencia de establecer programas de cooperación y colaboración respetuosa con las instancias públicas para sumar esfuerzos en tal propósito. “La Santa Sede considera que la gravedad del fenómeno del narcotráfico en Latinoamérica ha obligado a que los gobiernos, como es el caso de México, establezcan programas para combatir la violencia, devolver la paz y la tranquilidad a las familias, incidiendo sobre las causas sociales que la originan. “La Santa Sede reconoció el excelente momento por el que atraviesan las relaciones con México y, en ningún momento, ha pretendido herir los sentimientos del pueblo mexicano ni los esfuerzos del Gobierno de la República. “El gobierno mexicano fue notificado de estas declaraciones a través de una nota diplomática enviada a la embajada ante la Santa Sede. En dicha misiva, el papa Francisco reiteró su cercanía con el gobierno de México”. Casi simultáneamente, y tras la charla de Camilleri con el embajador mexicano, el portavoz papal, Federico Lombardi, emitió un comunicado, donde precisó que el Papa  “no buscaba absolutamente herir los sentimientos del pueblo de México, que ama mucho, ni menospreciar el empeño del gobierno mexicano en combatir el narco”. Además, explicó, que la expresión ''evitar la mexicanización'', fue utilizada por el Papa en un correo de carácter estrictamente privado e informal, en respuesta a un amigo argentino muy comprometido en la lucha contra la drogas, que había usado dicha frase. La nota entregada al embajador mexicano refiere que, evidentemente, el Papa no pretendía más que destacar la gravedad del fenómeno del narcotráfico que aflige a México y otros países de Latinoamérica. El narcotráfico, concluye, es “un fenómeno, como otros en Latinoamérica, por los cuales en varias ocasiones, también en los encuentros con los obispos, el Santo Padre ha llamado la atención sobre la necesidad de adoptar a todos los niveles políticas de cooperación y concertación”, pero consideró que en México se hizo un polvorín innecesario.

LA NOTA DIPLOMÁTICA Por cierto, la nota diplomática fue de más y así lo manifesté semanas después personalmente al secretario Meade en una reunión en casa de un amigo común, en la que me comentó que fue el nuncio Christopher Pierre quien pidió la nota diplomática. ¿Por qué? Quizás para que se precisaran las cosas. Se trató de un mensaje privado hecho público y el responsable es quien lo recibió, no quien lo envió. Quizá el Papa cometió el error de hablar de la mexicanización, un pecado menor pero ¿es una indiscreción haberla dicho en privado?  Quizá el problema es de quien lo hizo público. Pero el tema siguió y fue abordado en una entrevista del Papa a Valentina Alazraki realizada la noche del jueves 12 de marzo de 2015, para la cadena Televisa: — Papa Francisco, usted envió un correo privado a un amigo de Argentina expresándole su preocupación acerca de la creciente difusión del narcotráfico en su propio país (Argentina). Y utilizó el término “tratemos de evitar la mexicanización”— preguntó la reportera. — Es normal, ese término digamos ha sido tomado, ha herido susceptibilidades, sensibilidades— respondió el Papa. — El Gobierno de México pensó que se trataba de una estigmatización del país, o no reconocer los esfuerzos que está haciendo, o que intenta hacer. La verdad es, ¿qué pasó ahí? ¿Qué quiso decir usted? — Este chico (Gustavo Vera, el diputado argentino) es un dirigente, un hombre que ha trabajado por la justicia social y trabaja mucho, amigo mío, viene de las izquierdas, del trotskismo.Viene de ahí. Es un hombre que encontró a Jesús y trabaja por la justicia social y él me cuenta. Me contaba allí (en el correo privado) cómo lo habían logrado descubrir algunas redes de narcotráfico, y eso, y que estaban luchando y que habían cerrado también una cadena de prostíbulos. Porque… él trabaja mucho en lo que es esclavización de personas, o sea fábricas esclavas, con migrantes donde le sacan el pasaporte y lo tienen de esclavo ahí, prostitución, drogadicción, etcétera. Y entonces me dice ‘bueno esto queremos no llegar a la mexicanización de Argentina’. Así me ponía, ¿no? Evidentemente que es un término, permítaseme la palabra, ‘técnico’.  No tiene nada que ver ya con la dignidad de México. Como cuando hablamos de la ‘balcanización’, ni los serbios, ni los macedonios, ni los croatas se nos enojan. Ya se habla de ‘balcanizar’ algo y se usa técnicamente y los medios de comunicación lo han usado muchas veces ¿no?. — Se usaba colombianización, por ejemplo— acota la reportera mexicana. —También ¿no? Así que yo contesté rezo, los acompaño, y ojalá no lleguemos a la mexicanización, técnicamente. Levantó pólvora, pero la mayoría, por las estadísticas que me llegaron, que hicieron algunos periodistas de allá (en México), el 90 por ciento del pueblo mexicano no se sintió ofendido por eso. Lo cual me alegra. Para mí habría sido un gran dolor que se interpretara de esa manera ¿no?  El mismo gobierno después de haber preguntado aceptó las explicaciones. Éstas que son las verdaderas ¿no?  Y todo en paz. El Papa cerró la declaración: “¡O sea eso no me cerró las puertas a México. Voy a ir a México!”. Y vino...en febrero de 2016.

LA PIPA DE LA PAZ Antes, Parolín y Meade fumaron la pipa de la paz. Lo hicieron el 10 de abril de 2015, en Panamá, en el marco de la VII Cumbre de las Américas. Decía el comunicado que “los dos funcionarios acordaron dar continuidad al diálogo político de alto nivel entre México y la Santa Sede con miras a su fortalecimiento. En su conversación, Parolin reconoció la importancia que México representa para la Santa Sede, dado el alcance de la religión católica en nuestro país. Ambos gobiernos encuentran sintonía en foros multilaterales en la defensa promoción de valores como la promoción de la paz, desarme, derechos humanos, pena de muerte, medio ambiente, lucha contra la pobreza y migración”. Después, en febrero de 2016 vino la visita papal a México.

El Papa tiene distintas personalidades, es jefe de Estado, jefe de la Ciudad del Vaticano y sobre todo es el líder de la Iglesia Católica en el mundo, pero también es un ciudadano argentino -no ha perdido esa categoría-  y le preocupa su país natal. En ese sentido, hizo uso de su libertad de expresión en una comunicación estrictamente privada, y no en un acto público. Si la expresión la hubiera hecho en un acto público quizá si hubiera sido correcta la nota diplomática.

MEADE Y LA SANTA SEDE José Antonio Meade Kubrireña es católico practicante, fue quien hizo los contactos con el papado de Francisco. Le tocó estar en el lugar preciso: la Secretaria de Relaciones Exteriores. Y desde ese cargo, se hizo amigo del Secretario de Estado, Pietro Parolin . La visita se concretó en febrero de 2016, pero antes hubo operación política entre Meade y  Pietro Parolin. Nada es casual.  Semanas después, en julio de 2014,  ambos personajes -Meade y Parolín-, concretaron un coloquio "México-Santa Sede sobre Migración Internacional y Desarrollo", que se llevó  a cabo en el edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Entonces Parolin recibió en Palacio Nacional de manos del presidente Peña Nieto la condecoración de la Orden Mexicana del Águila Azteca, en grado de Banda en Categoría Especial, por su "destacada labor como Consejero de la Nunciatura Apostólica en México, de 1989 a 1992, el Cardenal Parolin trabajó por el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede; y es arquitecto y testigo privilegiado de dicho acontecimiento". En su mensaje de Pietro Parolin desde Palacio Nacional aquel 15 de julio de 2014, dijo de Meade: "El motivo de mi presencia ante ustedes hoy, es la apertura del coloquio México-Santa Sede sobre movilidad humana y desarrollo. Me invitó el señor secretario de Relaciones Exteriores durante su visita al Vaticano el pasado 13 de diciembre. Invitación que con gusto acepté, no sólo para tener la oportunidad de volver a México, sino también, para subrayar la importancia que la Santa Sede da al tema de la inmigración, desafío tremendo al que actualmente se enfrenta toda la familia humana. “La Santa Sede aprecia los esfuerzos de México al respecto, tanto a nivel de política nacional como internacional. Me refiero, entre otras cosas, a las reformas sobre la inmigración aprobada en el 2011, cuyos principios inspiradores han sido valorados por muchas partes en cuanto favorecen los derechos del migrante.".